Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Las Sierras de Tejeda, Amijara y Alhama conforman un parque natural que limita las provincias de Granada y Málaga, en el corazón de la comarca de La Axarquía. Es una zona que bien merece una visita: primero con la subida por sus faldas bañadas de nísperos —que recuerdan a los cerezos del Valle del Jerte—, luego con el curveo —principalmente de la llamada Carretera de la Cabra (A-4050), pero se mantiene a lo largo de todo el recorrido—, y en general por las vistas que se disfrutan casi en solitario. Es una ruta por carreteras autonómicas en estado precario en muchos de sus tramos, principalmente a causa de los desprendimientos que hay a medida que asciendes la Carretera de la Cabra, y que han dejado socavones, piedras y gravilla en el camino. A medida que avanzas por ella llegas a preguntarte dónde te has metido, ¿pero no son estas las situaciones que les dan sentido a las aventuras inherentes al mundo de las motos? A una velocidad adecuada, no hay de qué preocuparse 😁

Aunque en la siguiente ruta el tiempo y la distancia están calculados saliendo desde La Rábita y finalizando en Almuñécar, he calculado por medio de WeRide el recorrido desde Almuñécar: serían 165km en 3 horas y 20 minutos.

Nosotras tomamos la Carretera de la Cabra desde la GR-5300 que sale de Motril, pero, como decía, puede hacerse directamente desde Almuñécar. Al llegar al desvío giramos a la derecha hacia Otívar y una vez allí realizamos una primera parada y aprovechamos para comprar agua. Como dato curioso os diré que fue en el supermercado que hay a mano izquierda en la entrada, frente a la oficina bancaria, y que cobraban 1 euro por la botella de litro y medio del tiempo y 2 euros por la misma botella fría. 😂

Todo este primer tramo está caracterizado por la gran cantidad de nísperos que hay a ambos lados de la carretera. De hecho, no es extraño ver a lugareños en las motos más dispares portando cajas cargadas de nísperos, también furgonetas. Es un tramo relativamente concurrido en este sentido —al menos en esta época—, pero finaliza en Otívar. A partir de ahí, empieza a ascenderse de forma más pronunciada.

Vistas al parque natural desde Otívar

A medida que se asciende dejando Otívar detrás, el paisaje cambia a tonos más blanquecinos a consecuencia del abundante mármol de la zona, al tiempo que la vegetación va menguando. Sin embargo, esto empieza a constatarse después de atravesar distinguidas zonas de verdes, amarillas y azules desde las que puede disfrutarse del ambiente de montaña con vistas al mar.

Parada a unos kilómetros de Otívar
Mušḫuššu disfrutando del paseo
Sacando unas fotos al horizonte montañoso y marino

Un poco más arriba, en el Mirador de la Cabra —reconocible por una casucha en ruinas que hay a mano izquierda—, pueden conseguirse mejores panorámicas de este paisaje.

Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama con el mar de Alborán detrás desde el Mirador de la Cabra

A partir de este punto es donde comienza la parte más entretenida de este recorrido a causa de los obstáculos que empiezan a abundar en la carretera. Nosotras lo hicimos de un tirón, sin paradas, ya que no hallamos ningún rincón que nos diera seguridad para ello. Hay agujeros en el asfalto, piedras que no se cogen con una sola mano y gravilla a los lados de las curvas, que son una constante. Es a este altura que empecé a arrepentirme de trazar esta ruta. Sin embargo, se puede sortear todo y es divertido. Y al dejarlo atrás la sensación es mucho más satisfactoria que antes de empezar.

Cuando se llega a la cima todo esto cambia: aparecen algunas rectas y los obstáculos se reducen a una carretera bacheada. De aquí al desvío por la GR-3302 apenas hay distancia —o mejor dicho: apenas se percibe. Y la GR-3302 ya es otra cosa… De pronto parece que estás en un valle —aunque la carretera está a unos 1.000 metros del nivel del mar—, y todo el paisaje vuelve a ser verde, lleno de cultivos. Y apenas hay tráfico. Además, pasa al lado del Embalse de los Bermejales, aunque éste no llega a verse desde la carretera.

Embalse de los Bermejales (Jebulon (2014), Wikimedia)

La siguiente parada que realizamos fue en Alhama de Granada, una pequeña localidad que bien merece una visita. Nosotras aprovechamos para hacer un picnic delante del Ayuntamiento y junto al “Castillo”, la vieja Alcazaba, repitiendo el menú que llevábamos en la ruta de la Alpujarra que, en mi caso, consistía en el chorivegano picante de Avus y el no-queso No-Moo Mild-Aromatic (tipo Cheddar) de Vegusto —sobre los que comento algunas cosillas en dicho itinerario.

Todo el casco antiguo está declarado Conjunto Histórico-Artístico. Además, tiene unas bonitas vistas al río Alhama, a cierta altura, desde detrás de la Iglesia del Carmen, y un balneario construido sobre unos baños termales árabes que a su vez se asentaron sobre unos baños romanos.

@moterorojo con su R 1200 RT junto al Castillo de Alhama de Granada, la antigua Alcazába

De Alhama de Granada, salimos por la A-402 hacia Ventas de Zafarraya. Esta carretera ya no tiene nada que ver con las anteriores, se encuentra en perfecto estado. Además, y como característica, tiene un par de tramos con rectas de esas que parecen infinitas y que atraviesan lo que parecen ser unos valles salpicados de verdes y rojo amapola. Además, en nuestro caso, con un ambiente cargado de pelusilla blanca que atravesamos como si de copos de nieve se tratara.

Una vez se cruza Ventas de Zafarraya hay una imagen preciosa, situada en la propia carretera a la altura del Mirador El Boquete: de pronto, y entre unas inmensas rocas desfiladas que recuerdan a Despeñaperros, se observa un largo y curveado descenso que acaba en la costa.

La bajada por la A-402 llega hasta el Embalse de Viñuela, que puede observarse desde la carretera, y es largo y virado pero muy bien cuidado. Después hay que desviarse hacia Torre del Mar por la A-356, y, de ahí, nosotras ya cogimos la autovía A-7 para regresar a Almuñécar por la costa.

Boquete de Zafarraya (Juan Pablo Olmo (2013), Wikimedia)

 

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2 comentarios en “Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

    1. No sé a qué fruto debes referirte pero el níspero es, por lo general, de piel y carne naranja, con una pulpa muy jugosa. Puede tener dos, tres, cuatro… semillas marrones y grandes en su interior. Mira en Google a ver 🙂

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