Parque Natural de los Alcornocales y Costa del Sol

2 de mayo de 2018

Los Caños de Meca – Benalup-Casas Viejas – Estepona – Málaga

Por la mañana tocaba recoger. Cerrábamos así nuestras tres noches de camping y las cambiábamos por un apartamento en una ciudad que todavía entonces no había visto y me apetecía conocer: Málaga.

Nota: A decir verdad, este trozo de ruta no es especialmente característico para estar en una web sobre aventuras moteras. Yo quería pasar por Casas Viejas por una cuestión histórica –debido a la matanza que las anarquistas vivieron durante la II República–, pero de ahí seguimos por la A-2228 en lugar de por la A-2226, que sería muy probablemente la mejor opción. No tengo nada que decir en contra de esta carretera; al contrario, fue la parte fuerte de esta ruta. Sin embargo, desemboca antes que su vecina en la A-381 y, de esta manera, disfrutas bastante menos del Parque Natural de los Alcornocales. Lo cierto es que se nos pasó por completo al hacer la ruta sobre la marcha.

Pusimos, pues, rumbo a Benalup-Casas Viejas. Cuando, echando un ojo al mapa para trazar la ruta hasta Málaga, vi la población tan cerca, convine que necesariamente teníamos que pasar por allí. Quería ver el lugar cuya historia había estudiado. Eso nos permitía, además, no repetir la costa. Sin embargo, se nos pasó por completo observar no solamente que había un parque natural por aquella zona, sino que además había una buena carreterita de ruteo para atravesarlo. En un principio, ni caí en que la A-381 era una autovía y pensé que, siendo algo más grande que el resto de comarcales por las que pasábamos, no pasaría de nacional. Y que estaría bien para pasar a través del parque. Así que, dicho esto, si hacéis una ruta por la zona no repitáis este error; y si es un viaje de ida sin vuelta, escoged la A-2226 😅

La A-2228 no tiene nada que envidiarle, de esto estoy segura. Simplemente, tiene un tramo menor por el interior del parque de los Alcornocales. Pero por ella discurrimos desde Vejer de la Frontera hasta Casas Viejas y fue un camino verdaderamente agradable. Carente de tráfico, atravesando paisajes sin mucha huella civilizatoria. Podía olerse la escena. Había algunas curvas, el asfalto estaba en cierto estado de dejadez… En fin, los caminos que a mí más me gustan. Y nos acompañaba un sol espléndido.

Esto último lo percibimos notablemente cuando llegamos al Benalup, donde dejamos las motos en la intersección entre calle Nueva y calle Independencia a pleno sol. No había sombra en la que dejarlas, ni apenas por la que caminar. Llegamos al espacio conmemorativo ‘Casas Viejas 1933’ andando, un pequeño museo de memoria histórica que hallamos cerrado, y seguimos hasta la plaza central, donde se encuentra la parroquia Nuestra Señora del Socorro, siguiendo los puntos que encontramos en un mapa de la ciudad con un recorrido histórico por distintos sucesos acontecidos en el lugar. Todo, menos la casa de Seisdedos, claro está. Hasta nos encontramos con un hotel “rural” llamado Utopía, con fotografías de guerra y resistencia.

Un pequeño recordatorio de memoria histórica. Falta decir que las mujeres tuvieron un rol preponderante en la proclamación del comunismo libertario en Casas Viejas.
Esos nombres de calles tan… revolucionarios 😂
Al lado del hotel Utopía, y adscrito al mismo, encontramos este bar.
La explotación turística de la resistencia, nacional e internacional.
Plaza y parroquia de Nuestra Señora del Socorro. Vamos, lo que viene siendo la plaza del pueblo.

 

De allí, y como venía diciendo, seguimos la A-2228 en lugar de coger la A-2226. Fue, la verdad, un tramo fantástico. Los baches eran pronunciados, invitándote a ir virando para evitarlos o haciéndote saltar. El paisaje era bonito pero, aunque supuestamente discurría por dentro del parque de los Alcornocales, sin muchos árboles. El conjunto invitaba a ir a una velocidad reducida que te permitía degustar toda la armonía del escenario.

Pero de allí desembocamos en la A-381, la autovía, y aunque me desvié para parar a ver el mapa con el fin de buscar una alternativa, con el camino que llevábamos y queriendo recuperar costa era imposible. Así que seguimos hasta la entrada de Gibraltar, desde donde distinguí claramente “el peñón” sin necesidad de haber visto una imagen suya antes, y seguimos por al lado del mar atravesando reconocidas poblaciones de la costa del Sol como Estepona, Marbella, Fuengirola o Torremolinos. No teníamos intención de parar por allí más que para lo necesario. Personalmente, la considero una zona excesivamente urbanizada. Sin embargo, quería acercarme para ver esos lugares tan famosos que por una cosa u otra acaban protagonizando tantas escenas de televisión. Al no tener preferencia alguna –la entrada a Marbella tenía además un tráfico que echaba para atrás–, me guié por el apetito que previamente me había manifestado mi compañero y las distancias, acabando en Estepona. Allí comimos en una pizzería –que es lo que encontramos a aquellas horas de la tarde en las que llegamos 😁– en la que una pareja les hizo hacer dos pizzas a la madre y el hijo que llevaban el restaurante para acabar yéndose instándoles a que las tiraran. El chico se las regaló a las dos niñas de la mesa que teníamos al lado, pero solo aceptaron una. Ciertamente no eran nada del otro mundo, pero la pareja que no las quiso no llegó ni a probarlas 😰

Ensenada de Estepona.

Y bien, de allí llegamos directas a Málaga. No paré en ninguna de las otras localidades reseñadas porque nos dieron las 5 de la tarde y el tráfico de la A-7 empezó a intensificarse hasta hacerse insoportable. Tanto, que en las entradas y las salidas de dichas localidades se formaban tales atascos que hasta con la moto te veías obligada a parar en ciertos momentos y poner los pies en tierra.

Y una vez en Málaga, ¿qué decir…? 😃 Esta es una web sobre rutas moteras, y aquí aparcamos las motos y echamos a andar el resto de aquella tarde y aquella noche, y todo el día siguiente. Y de allí nos fuimos directas a Madrid por la A-4. Una ciudad preciosa, Málaga, en la que no puede dejarse de visitar, además de sus calles céntricas, su mercado o su paseo Marítimo, la Alcazaba y el castillo de Gibralfaro, pese a la subida requerida para este segundo. Aunque es tediosa, es agradable y el final bien merece la pena. Pero por favor, si vais a ir, fijaos antes en el horario de cierre porque cuando nosotras bajábamos de nuestra visita una vez que lo cerraron, había gente que estaba llegando “a la cima” para acabar escuchando que ya estaba cerrado… ¡uff! 🤭

Aquí una perspectiva frontal de la Catedral de Málaga.
Aquí otra de su torre…
…y vista desde atrás…
Puerto de Málaga.
Una panorámica de la ciudad. Desde la Alcazaba y el castillo de Gibraltaro las hay desde todas las perspectivas, a cada cual más característica.
Parece que no hay gente, pero para conseguir que lo parezca hay que tener paciencia 😅 En la Alcazaba.
Uno de los distintos patios interiores de la Alcazaba y el que más me gusta ❤
Y… Málaga desde el castillo de Gibralfaro.
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