Croquetas de zanahoria

Preparación: 1 hora | Cocción: 40 minutos | Total: 1 hora y 30 minutos

Raciones: Entre 20 y 30 croquetas (ahí, co(n)cretando 😝)

Ingredientes:

  • 4 o 5 zanahorias
  • 2 vasos colmados de leche de soja
  • 3 tazas de harina de trigo
  • 6 hojas de albahaca fresca
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • Abundante pan rallado
  • Una pizca de sal
  • Un chorrito de aceite de oliva virgen

Preparación:

Primero de todo pelaremos y cortaremos las zanahorias, que llevaremos a ebullición en una cazuela con agua y sal, y picaremos la albahaca que reservaremos. Una vez que el agua con las zanahorias empiece a hervir, esperaremos unos 30 minutos a que estén blanditas. Si tu cocina es de vitrocerámica, puede que necesiten hasta 40 minutos.

Mientras tanto, pondremos un chorrito de aceite de oliva en una olla y dejaremos que se caliente un minuto o dos como mucho. Poco a poco, iremos echando la harina sin dejar de remover para evitar que se formen grumos. Si hay demasiada y vemos que no se integra, añadimos un poquito más de aceite. Una vez que tengamos una masa uniforme, añadiremos la leche de soja y seguiremos removiendo. Cuando el resultado sea el de una pasta lisa, sumaremos la albahaca que habíamos reservado, la cucharadita de cúrcuma y sal al gusto. Mientras acabamos de integrarlo todo, miraremos si las zanahorias están listas pinchándolas con un tenedor. Si las atravesamos con facilidad, las escurriremos y las batiremos, añadiendo su puré a nuestra bechamel vegana y corrigiendo de sal.

Es importante que la masa de las croquetas no esté muy caliente en el momento de montarlas, por lo que sacaremos el preparado del fuego y lo extenderemos lo máximo posible en uno o varios recipientes. Por otro lado, llenaremos un plato llano de pan rallado y otro hondo con una mezcla de agua con harina de trigo. Cuando el preparado esté frío, formaremos pequeñas bolitas de aproximadamente 3 cm de diámetro en la palma de nuestras manos y las pasaremos por el preparado de agua con harina primero para añadirles el pan rallado por encima después. Si queremos que queden especialmente crujientes, repetiremos esta acción otra vez.

Cuando las tengamos todas listas, podemos reservarlas el tiempo que haga falta en algún recipiente llano dentro del congelador. Tenemos que tener mucho cuidado en no poner nada sobre ellas.

Para freírlas, calentaremos abundante aceite –preferiblemente de girasol– en una sartén y las echaremos de tres en tres o de cuatro en cuatro, para evitar que se peguen y enfríen el aceite, hasta que estén doradas.

¡Y listo! Ya tienes unas croquetas libres de sufrimiento animal y de un sabor realmente especial 😀

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